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Niños sin Ciudadanía

April 15, 2010 Gery Vereau, OPINION Comments Off

Nuevamente a lo mismo: en desconocimiento, o en interesada interpretación de la 14 enmienda a la Constitución de los Estados Unidos se quiere acabar con el mandato legal de la ciudadanía para los nacidos en suelo norteamericano, cualquiera sea la procedencia de los padres.

Que los hijos nacidos aquí se regresen a la tierra de sus padres, es, palabras mas o palabras menos, lo que pretenden quienes  se oponen a los inmigrantes.

El último impulsor de esta medida es el columnista George Will, del Washington Post, y señalado a pluma alzada por  Tom Deignan, del Irish Voice. … Continue Reading

Guiño al Empire State

April 8, 2010 Gery Vereau, OPINION Comments Off
Guiño al Empire State


Vi al Empire State alto y solemne, como siempre, y me dieron ganas de hacerle un guiño. Pensé que las ciudades también cambian. Hay la sensación de que Nueva York, y sus habitantes, han dejado aquella postura de perseguir aquel seudo ideal moderno: el de tener el edificio más alto del mundo, el puente más grande.

Eso pertenece a los tiempos en que se cantaba al progreso americano. La fotografía de los obreros sentados, en una gruesa columna de hierro, en lo alto de un edificio gigante en construcción, con las piernas colgando, sobre  Manhattan, simbolizaban el afán constructor de la edad de oro americana . Pocos la compran ya. … Continue Reading

Amigos ayer, Enemigos hoy

March 11, 2010 Gery Vereau, OPINION Comments Off

Me acuerdo como si fuera ayer. Hiram Monserrate y  José Peralta subidos en un automóvil descapotable, al centro la dominicana Amelia Vega  Miss Universo 2003, ¡siete años han pasado ya! recorriendo la avenida 39, en Jackson Heights. Todos felices, todos contentos, levantando la mano a los despistados transeúntes.

El tiempo se encarga de borrar las heridas o …..de abrirlas.

Ahora los grandes amigos, la dupla de oro les decían, están en medio de una batalla por el sillón del senado que Monserrate ha dejado vacante, bueno, lo declararon vacante por el asunto de la novia y ya  para que más comentarios.

El asunto es que hay un fuego cruzado entre los dos que deja mucho que desear. Las palabras ¡traidor!, ¡desleal!, ¡atacante de mujeres!, ¡atropellador! abundan de puertas para adentro. ¿No hay otra forma de hacer campaña? ¿Hay un modo decente de buscar el voto de los residentes?

En el medio de la tormenta, flotando como barco a la deriva, han puesto como mascarón de proa, el apoyo ó el rechazo a tal o cuál candidatura de parte de la comunidad Gay. ¡Vamos, señores, eso es cuento, y cuento por capítulos lo que es peor!

Los residentes se merecen el respeto de una campaña alturada, no la discusión de establecimientos de comida callejeros, con perdón de los vendedores.

La comunidad latina se encuentra ad portas de un momento importante: la próxima discusión de una ley  para la reforma migratoria, que beneficiará mayormente a la comunidad latina y sus representantes deben exhibir transparencia, competencia, autoridad moral y ejemplo.

Los ojos de Norteamérica están sobre nosotros y lo que hagan y digan Monserrate y Peralta estará, está, en boca de todos. ¿Acaso la simultaneidad de los medios de comunicación, prensa y Tv, internet incluido, no amplifica cada una de las acciones de ambos?

¿Alguien sabe que Monserrate ha tenido miles de visitas en Google y Yahoo? Pues sí, y es comprobable. Solamente 10 horas antes de cerrarse ésta columna 516 entradas de Monserrate se registraban en Google y, sabemos, entradas no son visitas, son noticias, la mayoría en inglés.

Admitiendo que es pecar de inocentes esperar que una campaña electoral sea correcta, y lo correcto tiene fronteras indefinibles en política, todos esperamos que no se repitan en la nueva casa las prácticas que son moneda corriente en Latinoamérica, igual en Colombia como en República Dominicana, lugar de origen de nuestros dos políticos, igual en Perú que en Chile. Todo esto es un mal republicano, solíamos decir  allá.

Pero otros dicen ¿Acaso en Norteamérica no hemos visto casos similares, de fuego graneado, entre candidatos, incluso, presidenciales? ¿Acaso a Obama no le hicieron una contra campaña feroz en las elecciones presidenciales? ¿Acaso no pusieron en tela de juicio su ciudadanía norteamericana, que es lo peor que se le puede cuestionar a un político porque significa que es ilegítimo su mandato?

Si, es cierto, más somos una nueva minoría, que aspira a tener un lugar principal en la vida estadounidense y ese lugar se debe ganar, no lo tenemos de antemano guardado en el bolsillo, y para ello debe traer a la palestra prácticas de política que nos hagan ganar el respeto de todos. No podemos escudarnos en aquello de que todos lo hacen y ¿porque nosotros no?

En ésta hora descubrir como ofrecer al ciudadano americano nuevas formas de hacer política es nuestro gran reto. Quizá debemos buscar en los orígenes, en Los Padres Fundadores.

Por Gery Verau

Corazón Puertorriqueño

March 4, 2010 Gery Vereau, OPINION Comments Off

A veces uno no se da cuenta de las señales. La primera la recibí caminando por la Quinta avenida, entre las calles 43 y 43: la Biblioteca Pública de Nueva York anunciaba con un cartel gigante su exposición de homenaje a los 250 años de “Candido“, la opera prima de Voltaire, sin el cual no se entendería la libertad religiosa en Estados Unidos.

Había leído, no me acuerdo donde, que el autor puertorriqueño Luis López Nieves había escrito “El Corazón de Voltaire”, un libro acerca de las pesquisas de un genetista,  por desentrañar, con pruebas de ADN, si era verdad o mentira que el corazón de Voltaire, que se guarda en una urna en la biblioteca de París, era verdadero.

La pesquisa del genetista, Roland de Luciers, empieza con un comentario del presidente del Brasil a la embajadora francesa “¿el gobierno francés tiene la esperanza de encontrar algún día los restos de Voltaire?.” Lo lleva a la Argentina y recala en Puerto Rico, donde vivía el último pariente vivo del genio francés.

La segunda señal la recibí en una tienda cerca de la 5ta avenida, donde ya al caer la tarde tomaba unas fotografías al azar de los neoyorquinos: una mujer pidiendo un taxi, un caballero fumando en la entrada de un edificio, una mujer prendiendo un cigarrillo, alguien que busca un papel perdido entre sus cosas, un patinador que toma impulso para avanzar, una chica que se abraza ella misma aterida de frío. La señal: en una tienda se exhibían ordenados con cuidado unos jabones de marca Voltaire.

La tercera señal ocurrió cuando fui a entregar unas películas en la Biblioteca de la ciudad West New York, en Nueva Jersey. Elegí otra para llevar: West Side Story, ganadora de varios premios Oscar en 1961. En ella Natalie Wood interpretó notablemente a la puertorriqueña María.

La bibliotecaria, Ivonne Arroyo, puertorriqueña,  me dijo: Allí vas a encontrarte con una etapa de la vida de nosotros los puertorriqueños en Nueva York.

En algún punto de mi memoria se encadenaron todos los sucesos y me dirigí automáticamente a la sección de libros en español, sin saber exactamente lo que buscaba y, sorpresa, me encontré con el libro “El Corazón de Voltaire”

Confieso que el libro, de 228 páginas, me tuvo en vela, la noche de ayer y la mañana de hoy. No paré hasta terminarlo y lo dejé como si perdiera un amigo, como si hubiera participado de una aventura con un pie en el año 2010 y el otro en los años 1700.

Es la primera  novela que leo que es construida, astutamente, en base a correos electrónicos -detrás de ellos  se esconde el narrador- que se envían los distintos protagonistas.

Se la vive con entusiasmo. El lector es arrastrado por embajadas, abadías, el mundo de la historia y la genética, secretos antiquísimos y conspiraciones,  con suficientes pistas, silencios y referencias, como para que, de alguna manera, termine de construir la novela con sus propias intuiciones y certezas.

Si usted, amiga o amigo lector, alguna vez se anima a zambullirse en las páginas de éste libro preste atención que detrás de toda la trama casi policial que encierra podría encontrarse que el único modo de escribirlo y llevar al lector a saltar embebido por sus páginas, pasando de largo nombres y cargos de los remitentes y destinatarios de los correos electrónicos, habría sido con pasión, con pasión puertorriqueña.

Por Gery Vereau

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