Cambio climático y medio ambiente
Es bien conocido por todos los problemas del calentamiento global y el efecto invernadero. Diversas organizaciones, reclaman a diario medidas que impidan este fenómeno, y nos hablan sobre el aumento en el nivel del mar, los problemas de la desalinización de los mares, el derretimiento de los casquetes polares, etc.
De lo que pocos hablan es de los “Desplazados Ambientales”
La movilidad humana como respuesta a los cambios climáticos no es nueva, desde el hombre antiguo hace unos dos millones y medio de años hasta el hombre moderno de hoy, las personas siempre se han desplazado para huir de los climas adversos y buscar mejores tierras y alimentos.
Esto nunca fue un problema mientras el mundo albergaba cifras relativamente pequeñas de habitantes.
Los más de seis mil millones de habitantes del planeta, la escasez de alimentos y agua potable, y la falta de oportunidades de trabajo en las grandes urbes que generan bolsones de pobreza, inseguridad creciente y condiciones de insalubridad nos proponen un panorama mucho más preocupante frente al calentamiento global.
Millones de personas pronto tendrán que abandonar los lugares donde viven por el recalentamiento planetario. La mitad se trasladarán por catástrofes naturales, y el resto por la desertificación y el aumento del nivel del mar,
La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) prevé entre 200 y 250 millones de refugiados ambientales en los próximos cuarenta años. Sin embargo, ya hay una crisis importante.
Es difícil evaluar la dimensión real del problema, porque un sólo huracán puede tener un impacto dramático sobre las cifras. El terremoto de Haití con 200.000 muertos tiene un potencial de generar casi dos millones de desplazados ambientales.
El problema se agrava cuando vemos que el derecho internacional no reconoce a estas personas como refugiados, dado que las Convenciones de Ginebra adoptadas por la ONU en 1951 solamente cubren a los refugiados políticos o raciales. Creemos que es tiempo de colocar el estatus de refugiado ambiental en la agenda internacional.
La crisis ambiental también necesita una respuesta social. No estamos hablando simplemente de tierra, sino de gente. Los políticos consideran que las migraciones son una cuestión de orden público. Debemos comprender que detrás de este fenómeno hay un reclamo de supervivencia: estas personas no tendrán futuro ni posibilidades de sobrevivir en sus lugares de origen.
El desafío es conocer la dinámica de la migración relacionada con el clima, e incorporar el factor de la movilidad humana en la ecuación política para adaptarla a este nuevo escenario.
Long Island Al Día
Daniel Walter Lencinas


