¿Y el acento?

Debo decir, antes de todo, que fue grato ver que, el día en que México tocó la campana en Nasdaq (en realidad fue un botón electrónico, como corresponde a una bolsa de valores electrónica) en el gigantesco letrero electrónico a boca calle, en Times Square, la palabra México tenía el acento correspondiente.

 El acento exhibía su prominencia como un orgulloso penacho indígena. Nada de hurtos, iba completo.

 Además, pasó desapercibido que  mientras el embajador mexicano Arturo Sarukhan  acompañado por Edward S. Knight, Vicepresidente Ejecutivo de Nasdaq,  pulsaba el referido botón, en los ambientes interiores de Nasdaq,  un cartel luminoso detras de ellos decía ostentoso, con la graciosa complicidad de los ejecutivos de Nasdaq: México Today, y no Mexico Today como se estila en inglés.

 Una suerte de nacionalismo idiomático, que duda cabe, que se necesita en las calles y avenidas de Nueva York y Nueva Jersey.

 El asunto  viene a colación por la ominosa falta de acentos, y errores ortográficos, de muchas palabras en español, o castellano, que se puede ver  a cada paso en los negocios, en los avisos de entidades públicas, semipúblicas o privadas de nuestra área y, a veces, delito punible, en nuestros diarios y semanarios.

 Es frecuente encontrar “Docena de florez a $7” tanto como “Peru”, “Mexico”,  “Panama” en algunas agencias de viajes. Se pueden ver asimismo múltiples errores y faltas de acentuación en carteles de los buses de NJTransit, como en algunos negocios de Jackson Heights, en Queens, o en las avenidas Bergenline del Condado de Hudson o de la avenida Market, en el Condado de Passaic, por citar algunos.

¿Cómo parar esto?

Un joven Vasco, Pablo Zuleica, domiciliado en México, de oficio corrector, ha  echado a andar un movimiento, desde la red, en el que sus espontáneos adherentes, la mayoría de ellos jóvenes, van  alegremente, por calles y plazas, poniendo acentos allí donde hacen falta.

Armados con cartulinas cortadas en forma de tilde,o de plumones o lapiceros, estos  jóvenes recorren, en sus ratos libres, las principales calles de América Latina, en busca de gazapos, merced a la iniciativa del corrector Vasco  (habría que también, de paso, hacer algo contra aquellos que escriben, por ejemplo, jóven, con ese acento ominoso que nos molesta hasta las malas palabras)  

Buena falta que nos hace un movimiento  de esa naturaleza por aquí, porque nuestras calles y plazas con letreros en español lloran por la falta de tildes, y otros errores ortográficos.

Si no lo sabe ya, la iniciativa  se llama Acentos Perdidos, con un subtítulo con olor a burocracia: Programa de Reinserción de Acentos en la Vía Pública, pero es una iniciativa  de participación ciudadana que se está propagando por todo el mundo de habla castellana.

En el camino han caído bajo la vigilancia de estos jóvenes, noticieros de televisión  que en su plató tenían cosas cómo esta en lugar de está, profesores universitarios de publicidad y publicistas que maltratan el idioma sin mayor rubor, letreros de anuncios gubernamentales sin acento, carteles de negocios con tildes brillando por su ausencia,etc,etc.

Ha surgido en Latinoamérica pero cuanta falta hace un movimiento similar en las calles de nuestras ciudades, y, con mayor razón en los Estados Unidos si, como señaló Eduardo  Lago, novelista y director del Instituto Cervantes de Nueva York, está en camino a convertirse en el centro de gravedad del mundo hispano.

Por mi parte, espero poner en la calle, con cartulina o pluma, los  acentos donde haya que ponerlos.

Gery Vereau